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En Madrid hay muchos lugares que son imprescindibles conocer y uno de ellos es sin duda el rastro. En otramiradaINTOmadrid queremos mostraros un poco más de él, pero de un modo diferente, hoy queremos mostrar su parte más desconocida, su historia y curiosidades.

Se encuentra comprendido en un triángulo que delimitan las Calles S. Millán, Embajadores, Ronda Toledo- Puerta Toledo, un total de 26 calles en su interior, 3 plazas y un eje señalado por la Plaza de Cascorro y la Ribera de Curtidores.

Su origen data de los siglos XVI Y XVII. Por aquel entonces era un lugar publico donde se mataban  reses, y su alrededor se situaron los mataderos, tenerías o fábricas de curtidos.

Con el tiempo se convirtió en el mercado central de la clase menos adinerada, donde además de carne había utensilios, ropas y objetos averiados.

Fue a finales del S. XIX, cuando se abrieron las primeras tiendas, convirtiéndose muchas en almonedas y casas de antigüedades.

Con el final de la Guerra Civil se convirtió en el mercado callejero repleto de gentes tal y como hoy lo conocemos.

Curiosidades:

– En sus comienzos, el cantante “El Fary” vendría el mismo en el Rastro sus discos grabados.

– La cantante Olvido Gara conocida por el nombre artístico de Alaska frecuenta y congrega gente en sus inicios de su carrera en El Rastro, en lo que se llamaba el rollo (y más tarde se rebautizaría como la movida).

– El Cantante Español Joaquín Sabina menciona a El Rastro en canciones como “Con la frente marchita” y en su canción “Dieguitos y Mafaldas”.

– Uno de los detalles que diferencia al Rastro de otros mercadillos es la presencia de algún chulapo vendiendo barquillos o de alguna anciana tocando el organillo, personajes muy típicos del Rastro.